- Y... ¿por eso vienes llorando?
- ¿Qué?
- No sé.. no lo veo motivo para llorar, la verdad.
- Dani, nos casamos en 2 meses... el vestido no me vendrá y...
- Escucha. El vestido te vendrá, en 2 meses no creo que hayas engordado mucho. Y no sé, no es malo que vayamos a tener un hijo juntos después de casarnos.
- Ya sabes que mi padre no se tomó muy bien que me casara contigo...
- Pero, aunque eso se lo tomara mal, tener un nieto es algo a lo que no puede negarse, Anna.
- Ya lo sé...
- Pues ya está... Piensa en lo contenta que estará tu madre... y mi madre..
- Sí...
- Anda, cariño, ven aquí.
Vino hacia mí y la besé, dulce y suavemente, acariciando tiernamente sus labios. Mi lengua exploró su boca y chocó contra sus dientes, provocando que se deslizara por estos. Ella sonrió y caímos a la cama. Anna estaba encima de mí, con la cabeza en mi pecho y mirando hacia un lateral.
- En fin... creo que tienes razón
- ¿En qué?
- En todo... tener un hijo no es tan malo... además, no somos críos de 20 años...
- Pues ya está, cuqui
Sonreí y se quedó dormida, la dejé tumbada en la cama y me quedé mirándola... Era perfecta toda ella.
+2MESES
- Venga hijo, que llegas tarde...
- No llego tarde, mamá...
- Es tu boda... ¡Venga!
Terminé de ponerme el traje, mi madre cogió las cosas y fuimos hacia la Iglesia. Estaba muy nervioso, era el día de mi boda, con Anna. Y estaba feliz, después de que se confirmara su embarazo. Llegamos a la Iglesia y ya habían llegado un par de invitados, entre ellos Flo, su mujer y su hijo; mi hermano y su novia; y Romina y Guti, con su hija de apenas 3 meses. Me acerqué a ellos.
- Enhorabuena, Dani
- Gracias Romina.
- Estás nervioso, ¿eh?
- ¿Tú qué crees? Me caso... me caso con ella... vamos a tener un hijo...
- Tienes una vida perfecta.
- No... falta mi padre para que sea perfecta.
Estuvimos hablando un rato, se hicieron las doce menos cuarto, hora en la que entré a la Iglesia. Anna tenía que haber llegado ya, pero no apareció. Tenía el móvil encendido por si se complicaba alguna cosa en mi familia o en la suya y el enlace no podía celebrarse. Y fue entonces cuando me puse nervioso, mi móvil comenzó a vibrar. Lo cogí sigilosamente.
- ¿Sí?
- Dani, soy Agustín, el padre de Anna
- Dígame, ¿pasa algo?
- Estamos en el hospital...
- ¿Qué pasa?
- Anna... ha tenido una pérdida.
- ¿Cómo que una pérdida?
- Sí... que puede que aborte.
- Voy.
Salí corriendo de la Iglesia, nervioso. Corrí por todo Madrid hasta que llegué al hospital donde le estaban siguiendo el embarazo, seguro que estaba ahí. Pedí su habitación en recepción, me la dijeron, y corrí hacia ella. Quería verla, quería besarla y decirle que todo estaba bien, volver a la Iglesia, casarnos y...
- Dani...
- Hola Agustín... ¿cómo está?
- Está dentro, le están haciendo pruebas.
- Pff...
- Pasa, anda.
Entré a la habitación y la vi, hablando nerviosa con su madre, tenía los ojos llorosos y se la notaba preocupada. Caminé hacia ella, su madre salió, y me senté en el filo de la camilla.
- ¿Cómo estás, amor?
- Mal... Dani, yo no hice nada malo, ni fumé ni nada, no sé cómo...
- Shht, mi amor... No pasa nada... Verás que todo va bien, que sólo es una falsa alarma.
- ¿Y si no lo es? Yo... yo no quiero perder a mi hijo.
- Estás de tres meses, Anna, es casi imposible que lo pierdas, ¿vale?
- ¿Y la boda?
- No lo sé, no he hablado con el cura, en cuanto me llamó tu padre vine corriendo hacia aquí, pero no te preocupes, que llamo a mi madre para que hable con el cura, y se aplaza, ¿vale?
- Claro...
- Ahora vengo, princesa.
Le dejé un beso en los labios y salí de la habitación, sus padres entraron y llamé a mi madre, que me cogió en seguida el teléfono.
- Hijo, ¿dónde estás? ¿Por qué te has venido tan rápido?
- Mamá... Anna ha tenido una pérdida, estoy en el hospital... Le están haciendo pruebas a ver cómo está el bebé...
- Seguro que está bien hijo...
- ¿Seguís en la Iglesia?
- Sí, todos...
- Dile al cura que aplace la boda, ¿vale? Por favor...
- Claro, no te preocupes por eso.
- Gracias, mamá.
Colgué y entré de nuevo a su habitación, sus padres decidieron no salir y nos quedamos hablando del bebé, discutiendo sobre si tenía que ser niño o niña, los nombres y demás, para sacarle una sonrisa a Annita y que no pensara en que algo en el embarazo iba mal, porque lo más seguro es que no fuera así. Escuchamos un golpe de nudillos rápido y sin pausa en la habitación, y la puerta abrirse. Entró el ginecólogo que había seguido a Anna durante el tiempo del embarazo.
- Hola Anna...
- Hola.
- ¿Cómo estás?
- Muy nerviosa...
- Bueno... a ver, es tu primer embarazo, y es normal que en los tres primeros meses puedan surgir problemas de este tipo, como abortos, pérdidas, falsas alarmas... Lo que no quiere decir que ya desde el principio sea aborto, ¿vale?
- Claro...
- Y con las pruebas que te hemos hecho, hemos descubierto que...
- ¿Qué? Dígalo doctor, por favor...
- No has perdido el bebé, ni tampoco hay riesgo, ¿vale? Y además... estáis esperando trillizas.
- ¿Có...cómo? O sea... ¿Trillizas? ¿Tres niñas? - pregunté ilusionado
- Así es, tres niñas, que van muy bien las tres. Son dos gemelas y la otra que será diferente, ¿vale?
- Claro...
- Mira, cada dos semanas una ecografía, ¿sí? Y... ya te puedes ir a casa.
- Perfecto...
Sonó mi móvil, era mi madre, lo cogí ahí delante de todos.
- Mamá, ¿qué pasa ahora?
- Dice el cura que os puede casar esta tarde, si no...
- Pues... - miré a Anna – Claro, esta tarde.
- ¿Y el restaurante?
- Ya he llamado yo, y dicen que esperan como máximo a esta tarde, o si no habrá que pagar la comida de hoy más la de la otra vez...
- Pues esta noche, cena y por la tarde la boda... ¿Os han dicho ya algo?
- Sí mamá, son tres niñas.
- Qué bien...
En ese momento escuché un sonido bastante molesto.
- ¿Mamá...?
- Hijo, acaban de... disparar a tu hermano y... María (la novia de Nacho)