jueves, 8 de diciembre de 2011

Parte 1.-

Hola, me llamo Daniel Martínez, tengo 29 años y estoy a punto de realizar la mayor locura de mi vida, pero... ¿no dicen que cuando estás enamorado cometes locuras? Pues... ésta es la mía...

Me dirijo rápidamente hacia la plaza de Callao, acabo de salir del programa, acabo de verla por última vez antes de la gran fiesta de mañana, la fiesta que celebraremos por cumplir 200 programas de Otra Movida, el equipo, en privado, y creo que es el mejor lugar para que MI locura tenga lugar. Puede aceptar, puede no aceptar, puede que no sea lo que correcto, aunque... ¿siempre hay que acatar las normas a rajatabla? No, y es por ese no por el que puede que cometa el mayor error de mi vida... o puede que sea algo que me haga feliz para el resto de mi vida. Y ahora que he llegado a este establecimiento, creo que debo de pasar. No he estado tan nervioso en mi vida, me siento como un niño cuando ha suspendido matemáticas y tiene que darle las notas a su padre y su madre para que las vean. Soplo para tranquilizarme, no puedo, me tiemblan las manos, me duele la barriga de los nervios... Rascándome la nuca, llego al mostrador.

-        Hola, ¿qué desea?
-        Venía a por... lo que encargué.
-        ¿Nombre?
-        Daniel Martínez.
-        Correcto, pase por aquí.

Acompaño a la mujer despacio hasta un pequeño despacho, el cual abre y me deja pasar. Miro hacia todos lados, me gusta bastante la decoración, con un cuadro que se parece bastante al mío, y es del estilo al resto de la tienda. Me siento en una silla de piel que hay frente a una mesa y ella en la otra, en frente. Abre un pequeño cajón y saca la caja donde se encuentra eso que encargué. La abre, estoy nervioso.

-        Y bien, ¿era este ejemplar?
-        Sí, sí.
-        Ya se lo puede llevar.
-        Vale... - lo mete en una pequeña caja y una pequeña bolsa y me la da
-        Que tenga suerte, señor Martínez.
-        Gracias...

Nos levantamos de la silla. Ella vuelve al mostrador, donde ya no hay nadie, y yo salgo del establecimiento, ahora que lo tengo, pienso que es mejor devolverlo. Que la locura que voy a hacer es demasiado grande y que puede que ella me mande a la mierda... Y todo por él, por ese maldito catalán que la hizo sufrir, ese cabrón que en su propia boda le puso los cuernos con una compañera de su trabajo... No, Daniel, no pienses en eso. Vas a llevar a cabo tu locura y vas a aguantar lo que tengas que aguantar, de todas maneras, si te dice que no, no es el fin... “Sí, sí que lo es, si me dice que no, yo me muero, cuatro años esperando para nada... Creo que es hora de dar el paso, ya me la arrebataron una vez, no lo harán una segunda” Y con este último pensamiento, vuelvo a casa. Dejo el objeto encima de una silla, donde tengo la ropa para mañana, ropa a estrenar... Ropa... Mi traje. Es de las pocas veces que me pongo traje, pero la ocasión merece la pena, además, vamos a un lugar de lujo y prestigio, no puedo ir vestido como si fuera a un Burger King. Y así, pasan las horas, cada vez más nervioso... hasta que después de cenar consigo dormirme...

1 comentario:

  1. oh diosss!!!!! todavía no le encuentro sentido al nombre del blog, lo de club de fans de coral.. ¿de quien? ¿coral? quien es esa??? ajajaja, pero la parte 1 genial así que ya estás tardando en subir la parte 2!!!!!!!!!!!!!!

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